PARTE 1
“Solo llama a un taxi, Valeria. No voy a faltar a una reunión porque decidiste ponerte de parto en mitad de la noche.”
Esas fueron las últimas palabras que dijo mi marido antes de darse la vuelta y taparse la cara con la sábana.
Eran las 2:14 de la madrugada en nuestra casa de Zapopan. Estaba parada en el umbral, con las piernas temblando, el camisón empapado, y otra contracción tan fuerte que tuve que morderme el labio para no gritar. Afuera, el vecindario cerrado dormía plácidamente: casas perfectas, cámaras de seguridad, jardines impecables, como si nada malo pudiera suceder allí.
“Oscar… se me rompió la fuente”, susurré, intentando no entrar en pánico. “El bebé viene en camino”.
Apenas abrió los ojos. Sin urgencia. Sin preocupación. Ni siquiera se incorporó.
“Estás exagerando, Valeria. El médico dijo que podría tardar horas.”
“No puedo conducir así.”
Suspiró, molesto.
“Entonces usa una aplicación. Para eso están los taxis. Tengo una presentación mañana. Necesito descansar.”
Otra contracción me dobló por la mitad.
“Oscar, por favor…”
ver continúa en la página siguiente
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
