Antes de su ej3cución, su hija susurró algo que dejó a los guardias en sh0ck…-

Antes de su ej3cución, su hija susurró algo que dejó a los guardias en shock…
Momentos antes de ser ejecutado, un condenado hizo una última petición: hablar con su pequeña hija, Salomé.
Lo que la niña le susurró al oído lo cambió todo.

El reloj de pared marcaba las seis de la mañana cuando los guardias abrieron la celda de Julien Morel.
Cinco años esperando este día. Cinco años proclamando su inocencia ante paredes que nunca respondían.

Unas horas antes de la sentencia final, solo le quedaba una petición.

—Quiero ver a mi hija —dijo con voz ronca—. Eso es todo lo que pido.
Déjame ver a Salomé antes de que todo termine.

El guardia más joven lo miró con lástima.
El mayor escupió al suelo.

—Los condenados no tienen derechos.

—Es una niña de ocho años.
No la he visto en tres años. Eso es todo lo que pido.

La solicitud llegó al director de la prisión, un hombre de sesenta años llamado Coronel Bernard, quien había visto a cientos de condenados caminar por ese pasillo.